Lo que viene a continuación es una simple explicación de lo que puede ocurrir cuando, por ejemplo, decides no andar perdido en el laberíntico mundo de los embudos.

Que, de hecho, no es que pueda, es que ocurre.

Sí, mira…

Hay vendedores y vendedores.

Están los que son inteligentes. Y venden.

Están los que no lo son.

Hasta ahí todo claro, ¿no?

Pues los vendedores realmente inteligentes nunca olvidan que las palabras más rentables de la historia de las ventas fueron:

«¿Quieres patatas con eso?»

Y entonces se dobló la venta.

Rápido, efectivo. Sin rodeos.

Raro es que no las quisiera en ese instante.

Tu mayor dificultad es llegar a un nuevo cliente.

Pero lo interesante es que si consigues ganarte a ese cliente hasta el punto de que saque la cartera y te dé su dinero…

A menudo seguirá dándote dinero si le ofreces algo más.

¿Y sabes lo mejor?

No necesitas ninguna publicidad costosa para conseguirlo…

Ya te está escuchando.

Simplemente tienes que abrir la boca y ofrecerle algo más.

El tito John Carlton —alabado sea el maestro de los titulares y balas más largos e hiper exagerados de la historia del copywriting— decía que los expertos en ventas tendrán algo más caro para vender, y algo menos caro.

Algo más que encaje con lo que fue la venta inicial… y algo más que simplemente tenga un amplio atractivo.

Pero siempre tendrán algo en la recámara.

Y yo en tu lugar tomaría nota, porque el caballero sabía y sabe lo que dice.

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