¿Es que acaso está prohibido o es un acto ilegal?

No.

Es más, ni siquiera tienes que pedir permiso para hacerlo.

Te pones delante de sus ojos. Entras en su cerebro. Depositas las semillas de la atención, la certeza y la confianza. Mueves emociones de un estado a otro. Y sales.

Me refiero a generar imágenes en las cabezas ajenas.

A conectar.

A provocar sensaciones vívidas que casi se pueden palpar, oler, masticar.

A enganchar con tu mensaje.

A finalizar con una sólida llamada a la acción, detonante de esa deseada reacción.

Sin trucos raros. Sin manipular. Sin mentir.

Veamos…

El asunto es que consigues hacer felices a tus clientes potenciales (a cambio de lo que tú quieres de ellos) cuando entiendes cómo funciona el cerebro humano y por qué la gente compra cosas.

Cuando sabes cómo comunicarte correctamente con las personas a las que va dirigido tu producto o servicio, aumenta la probabilidad de que te lean con atención, pongas cachondos sus cerebros y actúen.

Entonces, las tarjetas comienzan a temblar.

Bueno, algunos parece que prefieren sentirse como cuando vas a cortar un trozo de cinta adhesiva y (sin éxito) deslizas ansioso tu uña por su superficie.

Si no es tu caso, un clic te acerca a mis emails:

Tus datos serán guardados en Mailchimp, proveedor de email marketing que está ubicado en Estados Unidos, con un acuerdo de procesamiento de datos con cláusulas tipo de la Comisión Europea. Todo legal y a salvo.

Hablando de copywriting, ventas e emails…

Puede que lo que voy a contarte a continuación te resulte desagradable-barra-molesto o sea una epifanía para ti y tu negocio

Crees que es imposible vivir con medio cerebro hasta que te enteras de que hay casos de personas cuyos organismos han sabido adaptarse a las circunstancias y tener una vida normal.

Crees que hurgarte en la nariz con un hisopo para saber si has pillado el coronetis es desagradable hasta que tu médico te da cita para hacerte un exudado uretral.

Crees que lo correcto es evitar vender en cada email que envías a tu base de datos-barra-lista de clientes hasta que abres los ojos y ves que escribirlos bajo ese planteamiento ha sido una pérdida de tiempo y dinero.

Y es que tendemos a dar por sentado tantas cosas…

¿Tienes algo que vender, que puede aportar beneficios a la vida de algunas personas?

Pues lo suyo es que les hagas saber al menos de su existencia en cada email que les envíes.

La verdad es que si no lo haces eres un egoísta.

Después de todo, la gente va a gastar su dinero en algo si tiene un problema que quiere solucionar. Así que…

¿No es mejor que compren tu producto o servicio en vez de el de tu competencia?

¿Te ayuda en algo mantener ese producto o servicio en secreto, oculto entre las sombras?

¿Lo haces como parte de un plan, de una estrategia, de una promesa a alguna virgen o santo?

Pasar a la acción es más práctico que disculparte o arrepentirte.

Un acertado punto de partida son los correos que hago llegar a mis suscriptores.

Explícitos, surrealistas, irreverentes, impredecibles, concisos. Eso dicen de ellos. Comienzas a recibirlos por aquí:

Tus datos serán guardados en Mailchimp, proveedor de email marketing que está ubicado en Estados Unidos, con un acuerdo de procesamiento de datos con cláusulas tipo de la Comisión Europea. Todo legal y a salvo.

Por cierto, tengo una lista de correo

Sí, una lista de correo/ newsletter. A mis suscriptores les envío varios emails todas las semanas. Se leen rápido, entretienen, inspiran, motivan y todo eso.

Están dirigidos a un público inteligente. A veces son ácidos, sarcásticos, retorcidos y contienen ciertas dosis de humor y elementos que incomodan a algunas personas. Además, en todos promociono mis servicios. Te lo comento por si esto es un problema para ti, no sé.

Bien, pues…

En ellos enlazo historias, anécdotas, curiosidades y algunos desvaríos con reflexiones y consejos que vienen genial para mejorar tus textos persuasivos, atrapar a tu cliente potencial y hacer caja.

Leyéndolos, también conoces algo más sobre mi forma de entender el copywriting y el enfoque que le doy a lo que escribo.

Esto es importante si no te sientes capaz o no dispones de tiempo para aplicar en tu negocio lo que te voy mostrando, prefiriendo delegar en mí la tarea de crear tus textos y tus emails de ventas, dirigidos a ese público hambriento que está ahí fuera, captando su atención y su dinero.

Encima, al suscribirte te llevas de regalo mi ebook de copywriting ¿Puede levitar un caballo? Motivación, demostración y ventas.

En él no cuento nada que vaya a transformar tu vida, pero es útil. Hazme caso. Aunque no te gusten los caballos.

¿Mis correos dejan de interesarte, te aburren o lo que sea? Pues te das de baja. No necesitas explicarme la razón. Así de sencillo.

Lo dicho, suscríbete introduciendo tu email aquí abajo:

Tus datos serán guardados en Mailchimp, proveedor de email marketing que está ubicado en Estados Unidos, con un acuerdo de procesamiento de datos con cláusulas tipo de la Comisión Europea. Todo legal y a salvo.

Ah… por aquí no hay testimonios ni tampoco voy a cautivarte con una emotiva historia que humedezca tus lagrimales. Lo siento

Bueno…

Soy zurdo.

Y no sé si sabes que, durante la Edad Media, los inquisidores consideraron a la población zurda obra del maligno.

Perseguidos, encarcelados, quemados. Por alejarse del camino «correcto». De la norma impuesta.

Pero tranquilo, aquí no hay hechizos ni asisto a misas negras ni huelo a azufre. Puedes fiarte de mí.

Lo que sí hago es escribir textos persuasivos para webs e emails que convencen y convierten, para aplacar la voracidad de mi bolsillo y que tú consigas más y mejores clientes. Algo muy práctico en este mundo en el que vivimos.

También me da tremenda pereza la gente que habla de enamorar clientes gracias a sus palabras. No lo digas, hazlo.

El copywriting no va de llegar al corazón de nadie, sino de dar con un problema y resolverlo.

Cada vez que le pones piña a una pizza, un copywriter deja de respirar.
La próxima vez, piénsatelo.

Y en caso de que te lo estés preguntando:

No, Rojohueso no es un color, ni la suma de mis apellidos. Me llamo José Gallardo. Encantado.

Resulta que me daba tremenda pereza ponerle a esto un nombre de copistería de barrio.

Así que jugando con la idea de que unir varias disciplinas como el copywriting, el SEO o el email marketing es una suerte de mestizaje, cogí la palabra inglesa redbone (mestizo) y la traduje al castellano.

(Literal e incorrectamente, «Huesorojo» no me convenció).

Y voilà… La semilla del mal ya había germinado.

De cualquier modo, saca tus propias conclusiones a partir de lo que te cuento en los emails que envío a mis suscriptores cada semana:

Tus datos serán guardados en Mailchimp, proveedor de email marketing que está ubicado en Estados Unidos, con un acuerdo de procesamiento de datos con cláusulas tipo de la Comisión Europea. Todo legal y a salvo.

O leyendo las publicaciones de mi blog, entre las que incluyo varios emails pasados:

Desvaríos