Se sube el telón.

Ante ti, un paisaje desértico. Valles sinuosos que recuerdan a lechos de ríos, peñascos, cráteres. Arena roja, por todos lados.

Marte, en toda su turbadora inmensidad. Sin moverte de tu butaca.

Y plantado ahí, sobre la superficie rojiza, a escasos metros, un esqueleto. Ataviado con una armadura.

No un traje de astronauta, no.

Una armadura medieval. De un Caballero Templario.

Al menos eso parece indicar el escudo blanco con una cruz roja tirado junto a ella. Se adivina ese mismo símbolo en unos jirones de tela blanca, que también allí se encuentran.

¿Un Templario en Marte? ¿Cómo?

Se baja el telón.

¿Cómo se llama la película?

Ni idea. Tampoco es un chiste. Todo esto me lo acabo de inventar.

Aunque, seguro que en tu cabeza ya se ha generado una.

Eso mismo ocurre con el copy. Posee la facultad de dibujar en la mente del lector. Y de provocar curiosidad.

Pero claro, si es malo, no crea ni un triste garabato.

Y en ese caso, adiós, conversiones. Adiós, clientes. Clic en el siguiente resultado de búsqueda, a ver si hay más suerte. Mal asunto.

P.D. No, no mires atrás, no hay ningún esqueleto persiguiéndote, a lo “La noche del terror ciego”, de Amando de Ossorio. Pero cuida de tu copy, de tu mensaje. Eso sí. Y conoce a tu público.