Hablemos de copywriting, por ejemplo

A poco que hayas curioseado, habrás visto que internet está lleno de artículos donde se explica qué es el copywriting, la redacción persuasiva, la redacción publicitaria, el marketing de respuesta directa, escribir para vender… Llámalo cómo quieras.

El problema, es que muchos de esos artículos dan una visión de todo esto que no se ajusta a la realidad.

No. Para nada.

Te cuento:

 

Vivir de escribir. Vivir de tu pasión

El trabajo de un copywriter no consiste en ser creativo (aunque serlo, ayuda mucho, créeme), inteligente, ganar premios o enamorar.

No. Su trabajo es vender un producto o servicio, algo que asusta a muchos.

Pero ¿sabes qué pasa? Pues que la red está plagada de gente jugando a los copywriters.

Sí, jugando.

Gente que cree que esto va de realizar trucos, rellenar plantillas, aplicar fórmulas o enamorar, siempre atendiendo a valores, no sea que el cliente potencial se ofenda porque note que quieren venderle algo.

A la que le han metido en la cabeza que van a pasarse el día escribiendo palabras que enamoran, rebozadas en algodón de azúcar, con trocitos de cupcake… Copy no apto para diabéticos, — rellenando plantillas, por supuesto— a pie de playa, bajo un cocotero, mojito en mano, en una perpetua puesta de sol.

Con la brisa marina acariciando su piel.

Cumpliendo un sueño, viviendo de su pasión.

Repartiendo amor.

¿Darán playas y cocoteros para todos, a modo de bonus, en esos cursos transformavidas en los que se forman?

Gente que no ha vendido nada en su vida, hablándote de ventas. Como un cura dando consejos sobre sexo.

Por supuesto, que cada uno tire su dinero como desee, faltaría más.

 

¿Qué es el copywriting?

Pues no, los pioneros del copywriting, los que hace varias décadas (incluso, algún siglo que otro), depositaron la semilla que dio origen al asunto, no eran gente cuqui, sino vendedores.

Individuos —hombres y mujeres— que sabían bien que a todos nos encanta comprar, pero no adquirimos nada que no queramos.

Maestros en el arte de apelar a la curiosidad y/o puntos de dolor, y de contar historias en las que mostrar al potencial cliente cómo le puedes ayudar, creando interés desde la primera palabra.

Y, los niños no vienen de París. No los trae la cigüeña.

Los Reyes Magos y Papá Noel son los padres.

Siento haberte fastidiado la ilusión, por partida triple.

El mítico Joseph Sugarman nos decía que el copy eficaz es como un tobogán untado de vaselina o aceite para bebés (nada de almíbar), en el que vas deslizándote, frase tras frase, hasta el final, momento en el que no dudas en sacar la tarjeta de crédito.

Pero, todo esto, sin una lluvia de besitos ni Eros Ramazzotti sonando de fondo.

Por otro lado, el mago de las cartas de ventas, Gary Halbert (al que, a colación de todo esto, no he podido evitar imaginarme cantando ese “Voy a hacerte el amor, mamita”, a lo Chef de South Park), contaba que vender no es gritar, ni un truco, sino comunicar características y beneficios.

Saber escuchar al cliente, tomar nota de las palabras que usa en la venta cara a cara, y luego transferirlas al papel.

Mucho mejor, y más efectivo que soñar con palabras de las que brotan corazoncitos, a modo de pompas.

Como si de palomitas de maíz se tratase. Tan mantecoso, salado y delicioso que si coges un poco, antes de darte cuenta lo habrás consumido todo. No es que capte tu interés, es que te hace desear más.

Así describía el imprescindible David Deutsch el copy del legendario Jim Rutz.

 

Aristóteles y la comunicación persuasiva

¿Sabias que Aristóteles también podía darte algunas lecciones sobre copy?

Si, Aristóteles, el padre — junto a Platón— de la filosofía occidental, e inventor del arte de la persuasión, nos enseñaba dos formas de comunicación persuasiva: retórica y dialéctica.

La retórica es la más popular, apela al lado emocional, y su uso está ampliamente extendido en la publicidad, así como en discursos políticos y charlas.

Y es que, las emociones tienen el poder de convencer y de movernos a la acción.

La dialéctica, por otra parte, es atractiva para el intelecto.

Es donde se usa la lógica para argumentar un punto o persuadir a alguien para hacer algo, tirando de cifras, estadísticas, hechos, pruebas, etc.

 

Conclusión…

Y tú, ¿hablas de enamorar a tu cliente? No lo digas, hazlo.

No olvides que el copywriting es una conversación con tu público.

Cúrrate tus argumentos de venta y tus textos, sin depender de plantillas y fórmulas.

Bueno, si quieres, claro. Todo esto es tan solo mi opinión, e igual te la trae al pairo.