Cuando un robot baila mucho mejor que tú, puede que se haya desatado el apocalipsis.

Pues, uno, no.

Ni tres.

Cuatro, como los jinetes bíblicos.

¿Hueles el incienso?

Desde hace muy poco, el clásico “Do you love me?” de The Contours ha dejado de estar exclusivamente ligado a Patrick Swayze, Jennifer Gray y Dirty Dancing.

Resulta que a la gente de Boston Dynamics —compañía estadounidense dedicada a la robótica y la ingeniería— se le ocurrió despedir el atípico año pasado lanzando a la pista a varios de sus robots.

Y el tema musical elegido para la ocasión, el que te comento.

Haciendo gala de una precisión increíble, realizando todo tipo de giros y movimientos bruscos.

Cien por cien real, cero imágenes generadas por ordenador.

Verlos en acción, dándolo todo a ritmo de twist, no deja indiferente.

Nada sensual, pero puro buen rollo y simpatía.

Impecable maniobra promocional.

Sin contarte tonterías que no van a ningún sitio.

Sin aburrirte.

Esto es lo que hacemos: robots.

Y mira qué pueden hacer. Punto.

Como un limpiador rumbero de esos, no. Cosas serias. Otro nivel.

Por cierto, ¿ayudará esto a suavizar la robofobia, el temor a que las maquinas tomen el control?

No creas que es algo exclusivo de ahora.

Qué va.

En la época victoriana era usual que en la prensa se contasen historias acerca de personas aparentemente normales que, de repente, perdían la razón mientras viajaban en el transporte ferroviario que acababa de desarrollarse.

Puedes imaginarte los miles de trenes que operan a diario en Gran Bretaña, ¿no?

Pues hasta la fecha, no consta ninguna denuncia referente a vehículos que vuelvan locos a sus pasajeros.

O, ¿nos ocultan algo? Muchos pensarán que sí. Quién sabe.

Bueno, conspiranoias aparte, ahí te dejo una lección de marketing. Incluso de copy, pero visual.

Entra en la mente de tu lector.

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