Existen paralelismos entre el spaghetti western y las ventas.

Al menos en algunas de sus escenas célebres.

¿No me crees?

Piensa en ese instante en el que tu cliente potencial casi posa su mano sobre su tarjeta de crédito, a punto de usarla.

Como si fuera un revolver enfundado en una canana.

Como los hombres de Frank en «Hasta que llegó su hora», cuando acuden a la estación de tren a recibir a Armónica/ Charles Bronson.

Y discuten con él por el número de caballos.

Seguro que puedes escuchar en tu cabeza la hipnótica melodía compuesta por Ennio Morricone.

Pues vas en ese momento y la cagas, como ellos, como los tres hombres de Frank.

Bang.

Bang.

Bang.

Caen los tres.

No llegan a desenfundar.

Planes truncados.

Y sobran dos caballos. Armónica estaba en lo cierto.

Adiós venta, en tu caso.

El acto de sacar la tarjeta se quedó ahí, en el limbo.

Mano blanda. Desinterés. Desgana.

Un error en el ángulo, en el enfoque o incluso una frase fuera de lugar pueden transformar el mejor mensaje de ventas en una insípida, floja y no convincente sucesión de palabras.

En un texto inútil.

Los hombres muertos no cuentan cuentos.
(Ya, esto es una frase de piratas, pero me hacía ilusión usarla aquí)

Y tampoco venden.

Es un hecho.

Textos persuasivos para tu web

P.D.: Para que tu negocio no cause la misma nula emoción que un matojo rodante de esos de las pelis, es por el enlace de arriba.

P.D.2: Grande, Sergio Leone.