Los alquimistas aseguraban conocer el secreto para convertir metales comunes en oro.

Jesucristo, —si aceptamos la Biblia como fuente fidedigna— poseía la capacidad de multiplicar panes y peces.

Y otros, tenemos el superpoder de mierda de transformar 10 minutos en 1 hora.

Deja de rellenar tu solicitud de admisión en los X-Men, te hablo de esas siestas que se nos van de las manos. De las de pijama, padrenuestro, orinal y botijo, como las denominaba Cela.

Aunque, para siesta, la que se pegó Hitler en el Día D.

Mientras las tropas aliadas desembarcaban en masa —y por sorpresa— en las playas francesas de Normandía, este infame individuo dormía como un tronco.

Sus subordinados necesitaban sus ordenes directas para planificar un contraataque inmediato.

Pero, nadie se atrevía a despertarle.

Dichoso sueño que cambió el rumbo de la historia.

No permitas que ocurra lo mismo con tu mensaje de ventas, con tu copy. Que tu producto o servicio se duerma no es una buena idea.