No sé a ti, pero a mí no me gusta el verano. Nada. ⁣

Encantado, me bajaría de la vida de julio a septiembre. ⁣

Aquí en Málaga —donde vivo—, es sinónimo de altas temperaturas y humedad que ronda el 80%. Combo mortal. ⁣

Lógico que el calor estival me vuelva perezoso y poco productivo, ¿no?⁣

Pues, por si fuera poco, comentaba ayer un amigo que está previsto que este finde el terral haga acto de presencia por aquí.⁣

Ah, vale, ¿no sabes qué es el terral malagueño? Es un viento bastante intenso, seco, racheado y caliente. Festival del agobio y el sudor.⁣

Si colocas — bien pegado a ti— un secador de pelo enorme, funcionando a tope todo el rato, te haces una idea. ⁣

No me preguntes por qué, pero el tema es que mientras te cuento esto, he comenzado a imaginarme a una I.A. consciente, atrapada en Internet, con acceso a infinidad de datos, pero ignorada por todo el mundo y frustrada porque la única forma que ha encontrado de comunicarse con los humanos es a través de banners.⁣

Así puede ser tu mensaje de venta, que no lo lea ni el Tato. Porque, entre tú y yo, poca gente le echa cuenta a los banners, ¿verdad?⁣

Si realmente deseas vender online, necesitas algo mejor. Necesitas copywriting. Y si le sumas SEO, ni te cuento. ⁣

Las empresas que utilizan copywriting en sus textos tienen un 80% —sí, como el porcentaje de humedad malagueño— de posibilidades de tener más éxito que las otras que no lo usan.⁣