Textos que venden. Copywriting para webs

Lo simple no funciona, te dijeron.

Por qué muchos negocios prometen diversión y resultan ser un auténtico muermo


Un fresco crepúsculo desciende sobre la ciudad y el sol ha dado el relevo a las farolas.

Caminas con prisa por la calle. Ansioso. Excitado.

En tu imaginación, proyectado en tu interior, puedes sentir cómo cientos de personas bailan a cámara lenta, envueltas por la luz de los focos de colores.

Atrincherado en su cabina, cierto individuo es el dueño absoluto de los movimientos de la multitud.

Y está a punto de volverse real.

Hay escasos metros entre la entrada y tú.

La imaginaria música que suena en tu cabeza ha adquirido un efecto como de estar bajo el agua.

Unos segundos más, solo unos segundos más.

Oh, sí.

Agarras el tirador de la puerta y…

Nada.

Tu videoclip particular se ha fastidiado.

Desconcertado, te frotas los ojos.

¿Es esta la dirección correcta? ¿Te has equivocado de día?

Compruebas en tu móvil que sí, que es aquí.

Pero la escena no cuadra.

Igual es que has llegado demasiado temprano.

La cosa es que la sala está casi vacía.

El ambiente es nulo.

La música es insoportable.

Se te ha perdido «la movida» que llevabas en el bolsillo.

Y para colmo, acabas de ver a uno de los camareros, tras la barra, rellenando una botella de whisky. Garrafón.

—Bueno, tocará beber cerveza. — Te dices, en un intento de animarte.

Ah, no, solo tienen esa marca que detestas.

Argh.

Llegados a este punto, todas tus ilusiones se han disipado. Como el gas de esa Coca-Cola de litro y medio que abriste hace varios días y dejaste abandonada en la nevera tras servirte un vaso.

Tú, que dabas por sentado que saludarías al amanecer devorando un grasiento y chorreante kebab de camino a casa, como colofón de una velada gloriosa.

Mal.

Mal.

Mal.

—¿Qué estoy haciendo en esta mierda de fiesta? — Te preguntas.

No hay nada que te retenga. Venga, adiós.


Algo similar puede ocurrir con tu web y aquello que ofreces en ella. Acumular visitantes defraudados que pegan un giro de ratón y ponen rumbo a otro lugar de los sugeridos por Google no te aporta nada beneficioso.

Resignarte y dejar que siga ocurriendo es una opción. O no, tú verás.

Tienes un negocio, una web y…

A ti también te han repetido mil veces eso de que la gente no lee en internet, ¿verdad?


Que una web atractiva es suficiente para triunfar ahí fuera, que lo que cuentes en ella es irrelevante, porque nadie va a leerlo.

No, no te confundas, esto no es un alegato a favor de las webs feas. Para nada.

No se trata de que tu web parezca una colección de capturas de pantalla de archivos de Word, pero tampoco es buena idea que todo el peso recaiga en lo visual.

Por supuesto, debe tener personalidad, pero que sea atractiva no lo es todo.

La cruda realidad es que si tu sitio web ni convence ni convierte, algo falla.

Vender no es fácil, pero sí es simple.

Otra cosa es que algunos se empeñen en complicarlo.


Mira, imagina internet como si de un mastodóntico edificio se tratase, lleno de habitaciones. Millones de habitaciones.

Al que acudes cuando necesitas un producto, servicio, información, experiencia, etcétera.

En su vestíbulo, te atiende un aplicado y servicial robot recepcionista, al que llamaremos Google.

¿Vas a una habitación concreta? Te teleporta a ella.

Si no, le comentas qué buscas, te da varios resultados y en unas milésimas de segundo te manda a una planta con habitaciones que encajan con lo solicitado.

Están ordenadas según su popularidad.

Y todas tienen un rotulo en la puerta.

En algunos casos es muy llamativo, en otros no te produce ningún tipo de interés. Pero todo depende de tu punto de vista y tus gustos, obvio.

Por norma general, en cada sala hay un comercial, un vendedor.

Unos visten de traje, otros van con vaqueros y camiseta… Unos son conversadores, otros son parcos en palabras… Cada uno con una personalidad distinta y una forma de expresarse, de gesticular…

Están ahí, de pie o sentados, atendiendo a los visitantes, intentando llamar su atención y así poder contarles qué tienen para ellos.

La habitación puede estar decorada estupendamente, el visitante puede observarla maravillado, pero en algún momento ese vendedor va a tener que abrir la boca. Y lo que diga, es crucial.

Con unos vas a sentirte tan cómodo e identificado que desearás sentarte, relajarte y compartir un café o una cerveza. Porque no hablan de ellos, no. Durante esa charla se dice aquello que necesitabas escuchar.

Con otros, saldrás corriendo como un dopado Ben Johnson en la final de los 100 metros lisos de los Juegos Olímpicos de Seúl.

Eso sí, en algunas de estas habitaciones nadie te atiende.

Entras y solo ves fotos o ilustraciones colgadas de sus paredes.

O el vendedor está escondido tras otra puerta o bajo una mesa, como si quisiera evitarte, por lo que no se genera ningún tipo de conversación.

Puro adorno.

Un escaparate inútil.

Sin más.


Tú, ¿ofreces un producto o servicio en internet, pero no consigues los resultados esperados?

Cambia de comercial, cambia de textos


Métete en la cabeza que, a tu usuario, a tu cliente, tienes que darle lo que busca.

Hacer que perciba que sabes qué necesita, que puedes ayudarle.

Quiere una solución. Por eso aterriza en tu web.

Así que los textos que usas en ella juegan un papel importante.

Pero recuerda:

╸ Necesitas saber qué desea, para así podérselo ofrecer.

╸ Solo le interesa él mismo. Le da igual tu vida, tu pasión, tus sueños.

╸ Va a juzgarte rápidamente. Es un hecho. Así que haz algo que no olvide.


Un buen copy, un buen argumento de ventas, depende a menudo de la capacidad del copywriter para generar una imagen en la mente del lector.

Porque las imágenes —imágenes claras, relevantes y vívidas— desencadenan sensaciones y emociones, que mueven a las personas a realizar una acción.

Y sin acción, no hay ventas.

Lo mismo ocurre si no retienes a la gente que llega a tu sitio web.

Tiempo, esfuerzo y dinero tirados a la basura. ¿Te suena de algo?

La gran mayoría de las personas compramos por dos razones


Sí, así es.

Lo hacemos buscando:

╸ Acercarnos al placer.

╸ Alejarnos del dolor.

Piensa en todo lo que compraste en el transcurso del año pasado, verás cómo el 80% o 90% de tus adquisiciones pueden clasificarse en una de esas dos razones.

Bueno, algunas puede que en ambas.

La pasta de dientes que te recomendó tu dentista: dolor.

El último libro publicado por tu escritor favorito: placer.

Una silla de coche segura para tu bebé: dolor.

Unos auriculares Bluetooth con cancelación de ruido: placer.

Por lo que cuando comercialices tu producto o servicio en internet ten muy en cuenta por qué tu consumidor compra lo que vendes.

Sin olvidar que el ser humano toma decisiones (incluidas las de compra; sobre todo las que entran en la categoría «placer») basándose en la emoción y la intuición, para luego justificarlas con la razón.

De hecho, se dice que las personas no somos más que las emociones que sentimos en cada momento.

Así que, si quieres que tu mensaje de ventas y tu marketing generen una reacción visceral en tus lectores y clientes, haz que sientan algo.

Y ponles fácil esa justificación posterior.

¿Cómo?

Con palabras


Pero no palabras y clichés manidos que tan solo causan aburrimiento e indiferencia, algo que todos evitamos.

De ese tipo, no. Así no vas a ningún lado.

Tampoco tires de ruido o promesas que no puedes cumplir.

Lo que cuentes debe ser capaz de sonar como una personal real.

A tu potencial cliente le va a resultar más fácil comprar a alguien que entienda su situación y comprenda sus necesidades.

Es más, lo que enseñes en tu web tiene que ser lo más interesante que ha visto o va a ver ese día.

No queda otra, toca currarse los textos de las páginas estáticas (home, servicios, sobre mí, etc.) que componen el sitio web de tu negocio o marca. Pero merece la pena, créeme.

Ahora bien, ten siempre presente que, aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Si tu producto no es bueno, el copy no hace milagros. No le des la espalda a la sabiduría popular, ¿ok?


«Bah, pero mi producto es único, no tiene competidores, nadie ofrece lo mismo. No necesito copywriting de ese que me dices.»

Vale, no te lo discuto, pero ¿cómo lo sabe tu público objetivo? ¿Y si lo que tienes para él pasa desapercibido?

Servicios de copywriting web para negocios que buscan vender


Supongo que el tuyo entra en ese grupo. En el de los que tienen como meta hacer caja.

Pues para que rinda, debes contar con una estrategia que te ayude a:

✔ Comunicar tu mensaje de forma directa, clara y eficaz a la audiencia a la que te diriges.

✔ Mejorar tus ventas y obtener más beneficios.


Y esto lo logro mediante textos persuasivos que:

✔ Captan la atención de tu cliente potencial cuando visita las páginas de tu web.

✔ Crean visiones.

✔ Le hacen olvidar que está leyendo y comienza a mirar más allá de las palabras.


Entonces, es ahí cuando llegan las conversiones:

✔ Se convence y hace clic.

✔ Saca la tarjeta de crédito.

✔ Llama por teléfono a tu tienda.

Etecé, etecé.


Todo sin que ni tú ni yo tengamos que embadurnarnos de sangre de cabra para invocar al demonio o venderle nuestras almas en un cruce de caminos.

Puede que menos excitante, pero mucho más higiénico, limpio y sin sobresaltos.


¿Cómo lo hago?

╸ Primero, investigo, escucho a tu mercado hasta entender qué quiere, para así poder dárselo.

╸ A continuación, comienzo a modelar tu mensaje de ventas. Textos que suenan a ti, muestran autoridad y expresan todo el valor que atesora tu servicio o producto, captan la atención de tu público, ilusionan y actúan como una tela de araña que atrapa a clientes.

╸ Y esto lo remato aplicando técnicas de SEO en elementos visibles y no visibles de las páginas de tu web. De esa forma tu copy potencia que Google perciba que lo que ofreces es relevante y responde a una intención de búsqueda. Y te premia posicionándote.

╸ También me encargo de que todo quede bien organizado y ensamblado, de que el resultado final no se asemeje a un puñado de palabras colocadas sin orden ni concierto en tu web.


En resumen:

✔ Te gusten o no las fiestas, entiende que la que tú organizas debe ser memorable, una de esas en las que la peña va a tope, dándolo todo, gozando de cada segundo, ausentes de lo que puede estar ocurriendo fuera, ansiando que nunca acabe.

✔ Cómo utilizar el método que me enseñó una indiscutible bestia parda del copywriting para que una trivial conversación de barra de bar me ayude a entender lo que pasa por la mente de tu cliente potencial.

✔ Las verdaderas razones por las que la gente decide comprar algo y la importancia de contar con ellas para comunicar tu mensaje, transformando una estrategia en una emoción.

✔ Algunos todavía están dando cera y puliendo cera al coche del señor Miyagi, o por qué deberías fiarte de un friki que cuenta con muchas horas (varias décadas) de vuelo en internet cuando se trata de la presencia online de tu negocio.

✔ Eliminar la resistencia al precio, que tus clientes entiendan el valor de tu propuesta y no anden con regateos como harían en un mercadillo del Sudeste Asiático.

✔ El elemento indispensable para generar un clima de seguridad y confianza, dos cualidades que llevan a los usuarios a sentirse contentos y satisfechos.

✔ La mejor manera de que tus textos no suenen igual de predecibles que la estructura de una canción pop (algo que tiende a ocurrir cuando tu copy está originado a base de plantillas, pero que tiene solución).

✔ Pese a no ser un secreto, lo que la mayoría de los copywriters con los que te vas a cruzar desconocen, disminuyendo tu alcance, respuesta y, por ende, tus ventas.


En caso de que no quieras hacer todo esto a tu manera, ir dando palos de ciego, probando, tropezando… Y ver qué obtienes, escríbeme a:



hola@rojohueso.com



Mi respuesta te llegará en unas 24/ 48 horas.

Por si te lo estás preguntando:


¿Cuánto tardas en tener los textos listos? Me encantaría ser capaz de comenzar a repetir como un mantra el nombre de tu marca hasta entrar en trance y escribir de forma automática, cual médium de película de terror. Pero no funciona así. Dar forma a los textos persuasivos de un cliente supone dedicación, muchas horas de trabajo. Varias semanas. Tenlo en cuenta. Sobre todo, si tienes prisa.

¿Trabajas con todo el mundo? Paso de trabajar contigo si tu producto o servicio es un fraude, si tu intención es engañar a aquellos a los que te diriges. Tampoco voy a hacerlo si a través de las respuestas del cuestionario inicial que tendrás que rellenar siento que no encajamos.

¿Cobras por adelantado? Sí, siempre. Sin excepciones.

¿Tus servicios de copywriting son caros? Mis servicios no son baratos. Pero es tarea tuya valorar qué es lo mejor para tu negocio y cuánto estás dispuesto a invertir en él para tener mejores clientes.

¿Puedes mostrarme algunos de los trabajos que has realizado? No tengo un porfolio a disposición del que lo solicite. No voy a enseñarte lo que he escrito para otros. Tampoco voy a enseñar a otros lo que he escrito para ti. Cuestión de confidencialidad.

¿Ofreces garantía? Este servicio no tiene garantía. No soy una tienda de electrodomésticos. Pero vaya, la posibilidad de que no quedes satisfecho con el resultado final es remota, ya que vamos a estar en contacto desde el primer momento, mostrándote el borrador de los textos, haciendo las modificaciones precisas hasta conseguir que te veas reflejado en ellos y confirmes que poseen los ingredientes para no dejar indiferente a tus clientes potenciales. Además, una vez colgados en tu web, realizaré los ajustes pertinentes, en caso de ser necesarios. No tengo planeado someterme a una operación de cambio de rostro ni exiliarme a las Seychelles.




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