¿Por qué hay espejos en los ascensores?

Independientemente de que, gracias a ellos, puedas hacerte selfies mientras los usas o confirmar que te has peinado bien antes de salir de casa, sus funciones son:

  • Dar sensación de amplitud, reduciendo, así, la posible claustrofobia.
  • Seguridad. Ayudan a detectar robos o predecir asaltos.
  • Accesibilidad. Facilitan la vida de las personas con sillas de ruedas, pudiendo, estas, retroceder o salir del ascensor de manera segura sin tener que girar.

Genial. ¿Por qué te cuento esto? ¿Me he equivocado de blog al publicar? No. Sigue leyendo.

El primer ascensor público comenzó a funcionar allá por 1857, en un hotel de Nueva York. Era muy útil, sí, pero sus usuarios se quejaban de su extrema lentitud.

¿Mejorar el sistema para acelerarlo? Demasiado caro.

El problema seguía ahí, y había que solucionarlo.

Alguien lo vio desde otra perspectiva, y pensó que “entreteniendo” a los pasajeros, el viaje se haría más ameno y corto.

¿Cómo? Pues instalando en su interior unos simples espejos. Así de fácil. Así de económico.

Fin de las quejas.

Vale, ¿y cuál es la moraleja de todo esto?

En muchas ocasiones, nos perdemos en un mar de embudos de ventas, y nos olvidamos de que la solución que buscamos para nuestro negocio o marca puede ser simple: darle una vuelta a nuestro mensaje, a nuestro copy, mejorarlo. Conseguir que conecte con nuestro público.