En el mundo, hay dos tipos de personas: aquellas a las que les gustan los bordes de la pizza, y aquellas a las que no.

Nunca entenderé a estos últimos. De verdad que no.

Los bordes forman parte de la experiencia orgásmica que supone saborear semejante manjar. Es un todo, un conjunto. ¿Eres de quedarte a medias?

Bueno, también están los regateadores de precios. Pero a esos que te ven cara de bazar e intentan fintarte sin balón, los incluyo directamente en el grupo de los que solo se comen la zona interior.

Además, fijo que les encanta esa aberración que supone ponerle piña, y dicen “picsa”. Pack completo. Tipo “por un euro más, hazlo XL”, pero sin desembolso extra, faltaría más.

Sí, esos que preguntan cuánto les costará un servicio, un trabajo, y nunca les agrada la respuesta. Siempre hay alguien que se lo deja más barato. O un cuñado «informático». ¿Igualando la calidad? No creo.

¿Te cruzas con muchos de estos? ¿Te dejas los bordes de la pizza?